Recuerdos de una foto

Quien sea consumidor de aplicaciones como Instagram o Google Fotos conocerá esa oportuna función de mostrarte fotos del pasado cuando llega el día que se hicieron. Esa función, este año, puede llegar a ser un poco molesta por inoportuna, por generar nostalgia, por recordarte aquello que en plena pandemia no es el momento de hacer. El otro día, Google me recordó esta foto que provocó cierto viaje del cual no llegue a escribir.


Creo que no hace falta que diga que la NFL es mi competición favorita. Precisamente hace un año llegaba a mi casa la que seria la entrada a mi primer partido en vivo y en Londres. Seria mi primera vez en muchas cosas: en ver un partido, en ir a Londres y en viajar al extranjero en solitario.

Siempre me ha gustado viajar. Me parece que, teniendo tantos lugares interesantes en el planeta Tierra, quedarse en un solo lugar es una perdida de tiempo. Pero, como siempre, por h o por b no había podido salir. Londres fue el primero. Una ciudad que me atraía por muchos motivos y la NFL fue la excusa perfecta.

La clave del viaje fue hacerlo solo. Cierto es que, de los 3 días que estuve en la capital inglesa, solo el último estuve sin compañía. Sentí una gran libertad. Una sensación de independencia que muchas veces es añorada en el día a día. Por no hablar de la ciudad.

Londres siempre ha sido una de mis ciudades favoritas. Sobre todo, desde 2012. Los Juegos Olímpicos son una de mis pasiones, a la vista queda. Londres 2012 fueron los primeros que seguí a fondo (2008 también, pero la diferencia horaria y los 11 años recién cumplidos no ayudaban). Además, en ese curso tuve que hacer un trabajo sobre la ciudad y decidí tematizarlo sobre los JJOO. Visitar esas localidades 7 años después fue un momento muy especial para mí.

Me apasiona estar en persona en aquellos lugares que tantas veces he visto en televisión. Estar presente en los escenarios de muchas escenas de películas o series, por no hablar de conocer todas las curiosidades de una de las capitales del mundo.

El primer día pude ver prácticamente toda la ciudad. Suele ser habitual en los viajes que realizo. No voy a viajar para subirme en un autobús o encerrarme en un metro. Voy para caminar de un lado a otro, encontrarme las cosas por sorpresa y caminar. Mucho. Sabia que el domingo no vería mucho más allá que los aledaños del estadio de Wembley, así que el primer día lo exprimí al máximo.

Obviamente, el plato fuerte era el domingo. La FanZone abría a las 9 de la mañana, hora a la que llegué al estadio. Me sentía como si estuviera en Estados Unidos, a punto de entrar en el estadio de los Jacksonville Jaguars (equipo local ese día en Londres). Participé en absolutamente todas las actividades que se realizaban. Se que no tiene nada que ver con asistir a un partido en las américas, pero es una muy buena forma de abrir boca.

Los London Games acercan la competición y la cultura de este deporte al tan distinto publico europeo. Una afición tan acostumbrada al ritmo del soccer queda sorprendida de la cantidad de entretenimiento que encuentras incluso en el peor partido de la jornada de la NFL. Y esa sensación decidí tenerla cada año. Y a la primera se tuvo que romper.

Con suerte, en 2021 se repetirá el fin de semana. Solo o acompañado, Londres ha ganado a un visitante anual. Una pequeña vía de escape en pleno ajetreo de temporada para afrontar con ganas el final de año.

Finalmente, llegamos al lunes. Único día que estuve solo las 24 horas del día y fue cuando mas disfruté. Si algo quería hacer era ir a mi ritmo por la ciudad. Visitar aquello que, con compañía, habría sido muy difícil. La Abadía era una parada obligatoria. Tenia la necesidad de ver de primera mano todos aquellos grandes nombres enterrados en ese espectacular edificio.

Durante esos tres días se me pasó una idea por la cabeza ¿y si no cojo el avión de vuelta? Realmente estuve a punto de dejarlo escapar. Pocas veces había estado tan a gusto en un lugar. Pocas veces me había sentido tan identificado con la cultura de una ciudad, con su ritmo de vida. Sigo diciendo que Barcelona es la mejor ciudad del mundo, me siento muy orgulloso de vivir aquí, pero me niego a estar toda mi existencia en un solo país.

El erasmus es una opción presente que puedo llevar a cabo ahora que he empezado una nueva carrera. Una carrera en la que es muy lógico hacerlo. Estudiar un año fuera te puede aportar una nueva perspectiva que puedo aprovechar en mi futuro laboral. Solo espero que la pandemia que estamos viviendo se esté acercando a su final y volvamos a la vida que solíamos conocer, al menos en gran medida.

Puedes seguirme en Twitter en la cuenta @MarcAloB o hacer una donación via PayPal si te gusta el contenido.

Comentarios