222 gracias

A lo largo de mi vida he tenido muchos momentos donde las emociones están a flor de piel. Muchas veces por aspectos personales o familiares, es decir, que me tocan de cerca. Pero también ha habido momentos en que algo que no tenía relación conmigo, que no tiene ninguna cercanía a mí, me ha hecho emocionarme como pocas veces. Porque está claro que no somos de piedra; a todos alguna vez se nos ha escapado alguna lagrimita viendo alguna película o el final de nuestra serie favorita. Por ejemplo, el final de “Cómo Conocí a Vuestra Madre” sigue costándome mucho verlo tranquilo, o los dos últimos capítulos de “The Newsroom” (del cual no voy a hacer spoilers) es muy duro.


Por eso escribo esto hoy, cuando ya ha pasado unos pocos días desde que el domingo la mayoría de fans al motor nos tuviésemos que despedir de una parte de nosotros. Este domingo se nos fue parte de nuestra familia, ya que teníamos una cita con ellos todos los domingos. Cuantos domingos habré pasado yo sin dormir o sin comer…

Después de doce maravillosos donde hemos conocido lo que realmente es la emoción a raudales todo llega a su fin: ya no podremos seguir viviendo la emoción de la Formula 1 en abierto, lo que significa que tampoco podremos seguir viviendo este deporte con el que, a mi parecer, es el mejor comentarista de motor que puede existir. Y es que gran parte de lo que soy se lo debo a él. Mi interés por el periodismo ha nacido por muchos grandes profesionales del medio, en el cual se encuentra Antonio Lobato.

En  mi familia, el motor no es que sea una gran pasión, solo interesa el motociclismo. Por eso, yo no puedo presumir de llevar viendo la Formula 1 desde su inicio en Telecinco en 2004. Yo me enganché a este maravilloso deporte en 2005, gracias a un compañero de clase que era verdaderamente un fan, y que lo sigue siendo. Ese entusiasmo fue muy contagioso, pero es la primera vez que me alegro de haber pillado una “enfermedad”.

Ese entusiasmo me ha hecho estar todos los domingos de carrera, sea cual sea el día, la hora o el lugar, delante de un televisor viendo la carrera. Ha habido momentos en los cuales a las 3 de la madrugada había que estar despierto, como pasaba antiguamente en el gran premio de Australia, o tener que estar apartado de la familia porque ellos  no lo querían ver, estando yo en un televisor aparte y muchos domingos donde había que quedarse en casa mientras los demás se iban para ver la carrera.

Después de tantos años es casi imposible no emocionarse, tal y como hizo el propio Antonio, con el video de despedida de este pasado fin de semana. Han sido 12 años escuchando a los mejores comentaristas de la televisión, empezando con Gonzalo Serrano en Telecinco con su famosa frase que decía “si parpadean se lo pierden, porque esto es la Formula 1 en estado puro”, momentos como el famoso “sanganchao” de Hamilton en China 2007, la narración del podio de Pedro Martínez de la Rosa en Hungría 2006, la tuerca de Alonso en ese mismo fin de semana, los dos mundiales de Fernando Alonso en 2005 y 2006, el GP de Europa 2007 con el diluvio universal y el pique entre Alonso y Felipe, las luchas entre el  káiser y Alonso en San Marino o Turquía, las dos victorias en 2008 de Alonso con ese Renault que no tenía nada que ver con aquel glorioso cohete azul, el adelantamiento en la última curva de Hamilton en Brasil 2008, la rotura de motor de Michael en Japón 2006 cuando parecía que se acababa el mundial, la victoria de Fernando en Valencia, o la mejor carrera, en mi opinión, que fue Brasil 2012  y muchos otros grandísimos momentos acompañados de algunos no tan buenos…

Gracias a todos los que habéis pasado por la pantalla de mi televisor, gracias Nira Juanco, Víctor Seara, Marc Gene, Pedro Martínez de la Rosa, Jacobo Vega, Laura Simón, Lucia Villalón y otros tantos que no cabrían en este post. Pero no solo he podido disfrutar las carreras en  castellano, también he tenido la suerte de verlas en catalán así que, como no, agradecer a Laia Ferrer, Joan Viladelprat, Josep Lluís Merlos, Francesc Latorre, Francesc Rosés y muchos más, gracias a ellos no me cabreaba cuando Antonio se iba a publicidad. Y después de agradecer a todos, solo me queda uno…

Así que Antonio: tal y como dijiste en el video, creo que hay bastante confianza como para tratarnos de tú. Solo puedo decir una cosa, y es agradecerte la pasión con la cual transmitías la emoción del circuito a nuestras casas, gracias por haber hecho que me enamore tanto del motor y del periodismo y sobretodo, gracias por hacernos partícipes de cada uno de esos maravillosos momentos del deporte. Tengo que decir que, mientras escribo estas palabras de despedida a una parte de mí, no puedo evitar emocionarme, porque como ya he dicho, todos vosotros formáis parte de mi infancia. Empecé en 2005 cuando sólo tenía 8 años y ha día de hoy, con 18, no me he perdido ninguna de vuestras extraordinarias retransmisiones, desde el previo a la rueda de prensa.

Espero que esto no sea un adiós definitivo y que nos volvamos a encontrar por este camino tan sinuoso que es la vida. Sé que estas palabras no son de gran nivel,  y puede haber veces en que la repetición es constante, pero tenía la gran necesidad de escribir el gran favor que me habéis hecho cada temporada a lo largo de todo este tiempo.

Ha sido un viaje largo, muy largo. Básicamente hemos volado sobre el asfalto si me permites la expresión, y tal y como dicen los compañeros de TV3, “salut i benzina”.

Muchas gracias por todo, en serio, GRACIAS.

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